¿Puede el suelo radiante ayudar a combatir el calor en verano?

Como especialistas en la instalación y reparación de sistemas de aire acondicionado en Majadahonda queremos responder a una duda que muchas veces surge a nuestros clientes. Personas que se preguntan si, en caso de colocar suelo radiante en casa, este podrá ayudar a combatir el calor en verano. 

Es común que, al hablar de  suelos radiantes, se piense sólo en calefacción. Sin embargo, esta instalación también puede servir como una interesante herramienta de refrigeración, haciendo posible disfrutar de un ambiente climatizado durante el verano.

El funcionamiento de los suelos radiantes

Se distribuyen una serie de tubos por el suelo de la zona donde se quiera controlar la temperatura. Tubos elaborados en un tipo especial de polietileno: el polietubileno. El siguiente paso es colocar otra capa sobre los tubos, el mortero autonivelante.

Terminadas las conexiones, los tubos se conectan a la fuente de calor para que circule el agua. Si lo que se quiere es dar calor, tendrá que estar a  unos 30-45 grados. Este mecanismo de calefacción funciona en cualquier tipo de superficie plana, además de en suelos, también se puede instalar sobre las paredes. 

Los suelos radiantes, útiles también para combatir el calor 

Los suelos radiantes, además de para calentar, también tiene potencial para enfriar los espacios. Se trata solo de hacer circular agua fría en lugar de agua caliente por los tubos.

Para ello, la fuente de agua se conecta a un mecanismo de enfriamiento o dispositivo de aerotermia. Como ves, con Air Master  puedes aprovechar el mismo sistema de climatización en ambos sentidos.

Ventajas de los suelos radiantes fríos

  • Consumo bajo.
  • Mantenimiento sencillo. 
  • No es contaminante. 
  • Mejora la salubridad del aire. 
  • No se ven. 
  • Son silenciosos. 

En definitiva, queremos dejar claro que los suelos radiantes no solo sirven para calentar espacios y que la instalación de este mecanismo requiere de la intervención de profesionales. Habrá que retirar el piso, instalar los suelos y volver a colocarlo. Lo más recomendable es instalarlos en el proceso de construcción de un edificio. Se pueden instalar en todo tipo de suelos pero en los de cerámica o microcemento, al ser transmisores térmicos, darán mejor resultado.